Su fundación se atribuye a Alfonso I y en 1907 fue declarado Monumento Histórico Artístico. Los monjes ocuparon el Monasterio hasta 1835, en el que lo abandonaron al ser sus bienes desamortizados. El monasterio y la iglesia fueron exceptuados de la venta.
Lo más interesante del conjunto monumental es, sin duda, la iglesia, que conserva las más bellas muestras del románico, aunque haya sufrido reformas fundamentales.
la Iglesia debió de ser de triple nave, pero en el siglo XVII, fue reducida a una y la construcción de la pesada torre, en ese mismo siglo, causó notables destrozos en la bella portada.
La nave actual se halla dividida en tres tramos por arcos fajones, y su bóveda está policromada, con pinturas del siglo XVIII.
La cabecera de la Iglesia está formada por un triple ábside semicircular, más alto el central, con bóvedas de cañón en sus tramos rectangulares y cuatro de esfera en los semicirculares. Existió otra portada, de paso del claustro a la iglesia, hoy tapiada desde ella, pero que sólo conserva dos capiteles, uno por cada lado de los cuatro que tuvo. Dicha portada parece ser posterior a la que ya hemos descrito. Una de las piezas más interesantes, que hubo en el Monasterio, es la Pila Bautismal que hay se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. Actualmente, en el Monasterio se ubica el Parador Nacional de Cangas de Onís.
Capilla de San Bartolomé
De los siglos XII-XIII. Fue una leprosería relacionada con el desaparecido Hospital de Peregrinos de Cangas de Onís. De estilo románico conserva la portada, con una arquivolta sin decoración que descansa sobre impostas y jambas.